En calle Sevilla, 15, a dos pasos de la Plaza del Mamelón, se alza un palacete que resume una parte esencial de la memoria urbana de Jerez. Nació como residencia representativa a mediados del siglo XX, pasó por una etapa pública y cultural muy recordada (Casa de la Juventud y Escuela Municipal de Música) y hoy late como centro cultural y empresarial con coworking, salas de formación y un estudio profesional de podcast en el corazón de la ciudad.

Origen y autoría: un encargo del marqués de Borghetto

El inmueble fue mandado construir entre 1944 y 1945 por el entonces marqués de Borghetto y proyectado por el arquitecto Fernando de la Cuadra, uno de los nombres clave de la arquitectura local del siglo XX. El proyecto situó un palacete de nueva planta en un frente de alta representación urbana, entre la Alameda Cristina y el Mamelón, reforzando el carácter noble del eje de calle Sevilla. La elección de este emplazamiento explica parte de su posterior relevancia cívica: desde los años cuarenta, el borde del Mamelón funcionaba como vestíbulo de entrada al casco histórico, un lugar de paso y de estancia que conectaba con la futura avenida Álvaro Domecq

De residencia privada a casa para la cultura

Con el tiempo, el edificio pasó a titularidad pública y encadenó usos culturales y educativos que lo insertaron en la biografía cotidiana de varias generaciones jerezanas: fue Casa de la Juventud y Escuela Municipal de Música. En la memoria local se recuerda como un “edificio de música y actividad juvenil”, precedente lógico de su vocación actual como espacio abierto a la ciudadanía.

En la década reciente se impulsó su rehabilitación integral para usos de coworking y dinamización cultural. Las crónicas locales señalan el relanzamiento del Palacio de Borghetto (o Palacio Garvey) como hub digital y centro de actividad económico-cultural, preservando la envolvente histórica e incorporando instalaciones contemporáneas.

La nueva etapa: cultura y empresa bajo el mismo techo

Desde su reapertura, el palacete de Sevilla, 15 acoge coworking especializado y programación cultural—cursos, charlas, exposiciones ligeras, encuentros de diseño e innovación—con una agenda pública promovida por la Cámara de Comercio de Jerez y su ecosistema formativo. La propia Agenda Cultural de la Junta de Andalucía registra el espacio como Coworking Digital Cultura y Empresa, con dirección Calle Sevilla, 15 y programación consultable.

En la práctica, esto significa tres cosas:

  • Actividad estable durante todo el año (formación, eventos, presentaciones).
  • Salas de reunión y formación con montajes flexibles (mesa central, aula, islas, teatro/escenario).

Ambiente profesional de trabajo en red, con estudio de voz/podcast y recursos técnicos para proyectos creativos y corporativos.

Arquitectura y atmósfera: un palacete jerezano adaptado al siglo XXI

El valor del edificio no es solo sentimental. Arquitectónicamente, combina fachada noble hacia calle Sevilla con salones y estancias que admiten adaptaciones ágiles: hoy son aulas, salas de reuniones, zonas expositivas o espacios de coworking; mañana, un foro o una presentación de producto. La rehabilitación reciente ha actualizado accesibilidad, climatización y seguridad sin perder el carácter de palacete.

Ese equilibrio—carácter histórico + técnica actual—explica por qué empresas, profesionales y colectivos culturales lo eligen: proyecta prestigio, pero funciona con operatividad (reserva de salas, recepción, conectividad, soporte básico).

El contexto que lo hace único: la Plaza del Mamelón

Entender el Mamelón ayuda a comprender el valor del palacete. La Plaza del Mamelón se consolidó como gran espacio cívico de Jerez tras una larga evolución urbana. A finales del siglo XIX se urbaniza y embellece; en 1952 incorpora el monumento a San Juan Bautista de La Salle; en 1987, ya en democracia, se acomete la gran remodelación que crea el lago y la imagen contemporánea. Lo más relevante para nuestro relato: la plaza aparece como resultado de la demolición del Palacio de Salobral, gran residencia que ocupó parte de este frente urbano hasta los años sesenta.

De ahí que el eje Sevilla-Mamelón tenga esa mezcla de solemnidad y apertura: grandes fachadas históricas, jardines, y un vacío cívico que articula el paso hacia la avenida Álvaro Domecq.

El palacio desaparecido del Mamelón: Marqueses de Salobral

Hasta los años 60, el Palacio de los Marqueses de Salobral ocupó la zona donde hoy se abre buena parte de la Plaza del Mamelón (el área del lago y su entorno). Su derribo “abrió” la Alameda Cristina hacia la (entonces) Alameda de Sevilla, dando lugar a la gran explanada ajardinada que conocemos. El título de Marquesado de Salobral fue creado por Alfonso XIII en 1904 para Lorenzo López de Carrizosa y Giles, figura destacada de la vida pública (senador).

Diversas crónicas locales y blogs de memoria urbana sitúan el antiguo palacio con torre-mirador y alineación con el Palacio Domecq, una composición que marcó el paisaje de la Alameda Cristina hasta su desaparición. Hoy, recordar aquel edificio ayuda a explicar por qué el Mamelón es como es—y por qué el frente de calle Sevilla mantiene esa vocación representativa.

En dos líneas: Sin el derribo del Palacio de Salobral no entenderíamos el gran vacío que es hoy el Mamelón. Y sin el Mamelón, el palacete de Sevilla, 15 no tendría esa condición de fachada noble al “salón urbano” de Jerez.

Por qué este edificio importa hoy (y cómo se usa)

Formación y eventos.
Salas de formación con montajes flexibles (mesa central grande para workshops, asientos individuales para oposiciones o contenidos técnicos, sala con escenario para keynotes y presentaciones), patio exterior para pausas y networking, y área de café integrada. Todo con recepción dedicada para check-in y soporte.

Trabajo creativo y empresarial.
Coworking con mesas dedicadas y oficinas privadas, cabinas de videollamada (Zoom booths) y salas reservables —sin bonos— para que la logística no te frene.

Producción de contenidos.
Estudio profesional para voz/podcast, microfonía Shure, RØDE, Neumann y RE20, flujo de Pro Tools y soporte para música ligera (Roland/Fender) cuando el proyecto lo requiere.d) Agenda pública.
La combinación de formación, emprendimiento y cultura no es casual: responde a un objetivo explícito de activar talento y atraer actividad al centro histórico, con la Cámara de Comercio como motor de programas y dinamización

Mamelón, ayer y hoy

El topónimo “Mamelón” remite, según la tradición erudita, a un pequeño montículo visible en época andalusí que, tras la Reconquista y diversas obras, quedó integrado en el Llano de San Sebastián. Con el tiempo, el lugar se ajardinó y fue conocido como Alameda de Sevilla. En el siglo XX, la adición de monumentos, la apertura espacial tras derribos como el del Palacio de Salobral y, finalmente, la reforma de 1987 con el lago, conformaron el gran “salón urbano” que hoy conecta centro histórico y avenida Álvaro Domecq.

Esta evolución explica por qué el palacete de Sevilla, 15 se percibe como fachada noble al Mamelón y, a la vez, como puerta a la ciudad contemporánea: está en el punto donde la memoria monumental y la vida diaria se dan la mano.

Un edificio con pasado y, sobre todo, con futuro

El palacete de Sevilla, 15 no es solo “un lugar bonito” para trabajar o impartir cursos: es una pieza clave del relato urbano de Jerez. Nació como residencia señorial, se transformó en casa de cultura y hoy es un espacio vivo donde empresa y cultura conviven de forma natural. Su posición en el borde del Mamelón, la rehabilitación reciente y la actividad que hoy alberga lo convierten en un símbolo discreto de cómo Jerez actualiza su patrimonio para que siga siendo útil.Si buscas un espacio donde lo histórico sume credibilidad y lo técnico quite fricción, aquí lo tienes: Sevilla, 15—un palacete restaurado, a un minuto del centro, con salas, patio, estudio y una comunidad que hace que las cosas pasen.